domingo, 27 de mayo de 2007

Contemplatividad

El niño me miraba, con la frialdad contemplativa que tienen los niños a una cierta edad, y yo recordaba, o trataba, al niño de esa edad que alguna vez fui. Y nada, no había nada. Mi respiración se acelera y siento que caigo en las pupilas del infante que me consume con cada pestañar. Su apacible ser me distrae tanto que mis mayores intenciones se ven aplazadas en su tibiedad y me hacen inerte a todo lo que pueda estar rodeándome. Solo tu, solo yo. Y sigo siendo yo el que en tu mirar pierde toda fuerza y respirar, total tu a tus meses no entiendes nada de mis problemas y yo, yo no entiendo de que manera pase de ser alguien como tu, a ser todo lo que no quería ser. A tu edad claro.

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