domingo, 27 de mayo de 2007

Contemplatividad

El niño me miraba, con la frialdad contemplativa que tienen los niños a una cierta edad, y yo recordaba, o trataba, al niño de esa edad que alguna vez fui. Y nada, no había nada. Mi respiración se acelera y siento que caigo en las pupilas del infante que me consume con cada pestañar. Su apacible ser me distrae tanto que mis mayores intenciones se ven aplazadas en su tibiedad y me hacen inerte a todo lo que pueda estar rodeándome. Solo tu, solo yo. Y sigo siendo yo el que en tu mirar pierde toda fuerza y respirar, total tu a tus meses no entiendes nada de mis problemas y yo, yo no entiendo de que manera pase de ser alguien como tu, a ser todo lo que no quería ser. A tu edad claro.

viernes, 25 de mayo de 2007

Uno dos tres cuatro .

De pronto los pies pesaban menos que lo que generalmente lo hacían, yo estaba tirado un par de metros allá, con la cara borrada en alcohol, las miradas todas a mi. Gracias a mi linda decadencia, una botella de ron en menos de treinta minutos me llevo al toilet y a estar en este estado.

Un cóctel de narcóticos ante mis ojos y yo parecía lo más cercano a una aspiradora que respira por necesidad y no utilidad.

La música fuerte y yo tirado entre notas, beats del techno que tanto ustedes gustan. Yo al menos pedía que todo se detuviese, ustedes giraban y la música seguía.

Punchi Punchi y mi cabeza revienta. Punchi Punchi llévenme de aquí.

Uno dos tres cuatro, día nuevo, la peor de las resacas y yo juro que no bebo más alcohol, es recién viernes y ya me estoy mintiendo. La rave me espera y yo no vivo sin la noche.

jueves, 24 de mayo de 2007

6 de la tarde .

6 de la tarde y yo te esperaba. Tu siempre tan guapa y radiante, y yo… yo con mi cara de pelmazo de siempre. Hacía calor, pero yo trataba de tener la mente en frio, pero mi cara de pelele de siempre no me acompañaba. Llegaste tú y el calor del lugar se acrecentó. Yo por dentro me derretía, tú por fuera emanabas un aire de tranquilidad que parecía que fuese a propósito. Tu parada tan “L.A” y la mía tan tercer mundista me hacían parecer el rey de los imbeciles a tu lado, pero tu parecías no inmutarte. Claro, tú me querías contar algo tan importante, que mis intenciones eran solo eso al lado de tus palabras, yo quería contarte todo lo mío, y que solo tú lo supieses. Tu me contaste que te la noche anterior te habían dado el mejor beso de tu vida. Yo te conté lo feliz que estaba por ti.

6 y 15 de la tarde y yo por dentro me moría de ganas de ser el idiota que te besaba hace unas horas.